percepción de la vejez vista desde diferentes culturas

La vejez vista desde diferentes culturas

La sociedad occidental del siglo XXI tiende a emplear expresiones peyorativas para referirse a las personas mayores. Vivimos en una época en la que prevalecen los valores asociados a la belleza externa y a la inmediatez. Viejo se ha convertido en sinónimo de inútil, feo, antiguo, estorbo o incapaz. Nos olvidamos de que, al llegar a la vejez, las personas han adquirido sabiduría, experiencia, serenidad y generosidad.

En los últimos tiempos se han buscado alternativas para mencionar a los ancianos, términos eufemísticos y políticamente correctos como “tercera edad”, “adultos mayores” o “edad avanzada”. En el fondo, esta etapa es temida por nuestra sociedad y tratamos de desterrar de nuestra mente todo lo que haga referencia a vejez.

Sin embargo, en otras épocas de la historia de la Humanidad y en otras culturas la percepción de la vejez no es la misma que en la sociedad occidental actual.

Hoy queremos repasar la vejez desde diferentes culturas.

La vejez en la Prehistoria

Las primeras estructuras sociales tenían la forma de tribus, gracias a los cuales las personas podían garantizar su supervivencia. La esperanza de vida era muy breve a causa de las luchas, la caza y las enfermedades, por lo que no había muchas personas ancianas.

Como consecuencia, las personas que alcanzaban una edad poco habitual eran consideradas casi sobrenaturales. Concebidas como la esencia de la sabiduría, se les atribuía capacidad para curar enfermedades, adivinar el futuro y hablar con los espíritus. Los cuidados de las personas mayores se realizaban en el seno de la familia.

La vejez en la antigua Grecia

En Esparta, sociedad guerrera, los hombres mayores de 60 años eran relevados del ejército y pasaban a ocuparse de mantener el orden. El poder estaba en manos de los ancianos, que eran más ricos y que inculcaban a los jóvenes el respeto por los mayores.

Cuando Atenas se convirtió en el centro de la cultura clásica, los nuevos cánones de belleza provocaron que la vejez se equiparase a una enfermedad hasta la llegada de Hipócrates, que desterró esa idea.

Las reflexiones de Platón y Aristóteles sobre la vejez eran opuestas. El primero pensaba que la virtud se adquiere con el conocimiento, al que se llegaba con una educación que daba sus frutos a partir de los 50 años. El segundo pensaba que la juventud es apasionada y generosa, todo lo contrario que la vejez.

La vejez en el Imperio Romano

En el Imperio Romano todo el poder se concentraba en el Senado, formado por ancianos. Eran los encargados de la administración, de la justicia y de las relaciones diplomáticas. Los privilegios de los ancianos eran enormes y las clases más bajas de la sociedad los consideraban sabios y virtuosos.

Esta autoridad ilimitada provocó, con el paso de los años, odio hacia los mayores. A partir del siglo V d.C., su poder se fue debilitando y la vejez pasó a ser vista como una etapa negativa.

La vejez en la Edad Media y el Renacimiento

En la Edad Media, la vejez era vista como una etapa oscura en la vida de las personas, el tiempo anterior a la muerte. No obstante, la Iglesia se ocupó del cuidado de las personas mayores mediante la creación de hospitales para atender a los más desamparados.

En el Renacimiento, al igual que en la Grecia clásica, se produjo una revalorización de la juventud y la belleza como idea de perfección. Por tanto, se produjo un nuevo rechazo a todo lo que se pudiera considerar viejo, sinónimo de feo.

A partir del siglo XVI, con el aumento de la esperanza de vida, la población anciana comenzó a verse con mejores ojos.

La vejez en la Edad Moderna y Contemporánea

La industrialización y el retroceso de las grandes pandemias, gracias al descubrimiento de las vacunas y los antibióticos, produjo un significativo cambio demográfico debido a una importante prolongación de la esperanza de vida.

A finales del siglo XIX, comenzaron a aparecer las primeras corrientes filosóficas que rechazaban la idea de asociar vejez con enfermedad. Fue el origen de la Geriatría y la Gerontología.

El cuidado de las personas mayores en el seno de la familia fue convirtiéndose en algo habitual, costumbre que se prolongó en el siglo XX. El envejecimiento de la población trajo consigo la preocupación por el bienestar de los ancianos.

No obstante, los avances de la industria y la tecnología provocaron que las personas mayores dejaran de ser tenidas en cuenta como transmisores de sabiduría.

En la actualidad, los ancianos son equiparados a niños cuando ven mermadas sus capacidades físicas y mentales, a pesar de que el cuidado de las personas mayores se siente como una obligación.

La vejez en otras culturas

Los ancianos de los países orientales tienen una consideración muy diferente a la de las sociedades occidentales. China y Japón son dos de las culturas donde más se respeta y se venera a las personas mayores.

En Japón, se celebra el Keirō No Hi (Día del Respeto a los Ancianos), una festividad muy importante en la que participa activamente la familia. Los ancianos japoneses son respetados como pilar de la sociedad. Los jóvenes aprenden desde pequeños a valorar la experiencia y la sabiduría de sus mayores.

En China, también existe un profundo respeto y veneración por los ancianos. Aunque esta visión se halla en lo más profundo del pensamiento chino, el gobierno promulga leyes que obligan al cuidado de las personas mayores.

En India, el respeto a los mayores es uno de los pilares de la cultura, algo que se enseña en las escuelas. Los más jóvenes piden su opinión y su aprobación. En la religión hindú es costumbre arrodillarse ante los ancianos para tocar sus pies como símbolo de respeto. No obstante, la desprotección por parte del estado hace que muchas personas mayores vivan esta edad como un proceso traumática, al ser dependientes de familiares o amigos.

En los países musulmanes el cuidado de las personas mayores en la familia es considerado como un honor y una oportunidad para crecer espiritualmente. La religión islámica hace hincapié en que los hijos deben ser compasivos con sus padres, y en especial con sus madres, porque éstos dedicaron su vida a cuidar a sus hijos.

¿Crees que en nuestra sociedad procuramos todos los cuidados necesarios a las personas mayores?

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