transporte movilidad reducida

Transporte para personas con movilidad reducida

La falta de transporte accesible afecta a las personas con movilidad reducida hasta extremos que quienes no tienen ese problema no pueden llegar a imaginar. Moverse por la ciudad para ir al trabajo, dar un paseo, viajar o hacer compras son actividades cotidianas que se ven dificultadas para este colectivo, lo que les resta autonomía, independencia y libertad.

Afortunadamente, la sociedad y las autoridades han tomado conciencia de este problema y se han puesto manos a la obra para romper las barreras de la movilidad. Hoy día contamos con vehículos adaptados, transporte privado y transporte público adaptado que pueden utilizar las personas con movilidad reducida en gran parte de nuestra geografía.

Transporte para personas con movilidad reducida: lo que tienes que saber

¿Quiénes se consideran viajeros con movilidad reducida?

Los viajeros con movilidad reducida no solo son personas que utilizan silla de ruedas. Los espacios y plazas reservadas en el interior de los vehículos y medios de transporte público pueden ser utilizadas por un numeroso grupo de usuarios:

  • Personas que se desplazan en silla de ruedas.
  • Personas con limitaciones sensoriales, en la visión, la audición o el habla.
  • Discapacitados intelectuales.
  • Personas que padecen enfermedades cardíacas o respiratorias que les impidan moverse con facilidad.
  • Personas que por su constitución física tengan dificultades para acceder a los vehículos o para utilizar los asientos convencionales.
  • Personas de edad avanzada que tengan problemas para desplazarse de manera autónoma.
  • Mujeres embarazadas.
  • Personas que viajan con menores.
  • Personas que caminan con muletas o que están escayolados.

En general, se consideran viajeros con movilidad reducida todas las personas que, de forma temporal o permanente, no pueden hacer uso del transporte público en las mismas condiciones de seguridad y comodidad que el resto de ciudadanos.

La accesibilidad en el transporte público

Cuando hablamos de accesibilidad en el transporte hacemos referencia tanto a las infraestructuras como a los vehículos, que deben permitir que las personas con movilidad reducida puedan viajar en las mismas condiciones de seguridad y comodidad que el resto de viajeros.

Metro, autobús, tren, taxi, avión, tranvía y otros medios de transporte deben disponer no solo de accesos adaptados a los vehículos, sino de plazas especiales, paradas, estaciones y terminales que puedan ser utilizadas por las personas con movilidad reducida.

Y no solo hablamos de quienes se ven obligados a desplazarse en silla de ruedas sino de personas con dificultades para caminar. De esto saben muy bien los cuidadores de personas mayores, que muchas veces se enfrentan a una ciudad poco accesible.

El transporte para personas con movilidad reducida debe cumplir una serie de normas relacionadas con la seguridad, la disponibilidad y la comodidad. Entre otras:

  • Anclajes al chasis del vehículo para sujetar las sillas de ruedas.
  • Cinturones de seguridad con tres puntos anclaje para los usuarios de sillas de ruedas y respaldo con reposacabezas.
  • Información clara y comprensible sobre el acceso a plataformas y ascensores en las paradas y estaciones.
  • Plazas especiales reservadas para personas con movilidad reducida.
  • Sistemas de entrada y salid del vehículo mediante plataformas elevadoras o rampas.

Todas estas normas vienen recogidas en el Real Decreto 1544/2007 de 23 de noviembre pero son las comunidades autónomas las que regulan los aspectos técnicos del transporte público para personas con movilidad reducida.

El objetivo de la regulación del transporte público accesible es ofrecer un servicio regular, con la suficiente frecuencia, rapidez y posibilidad de realizar transbordos para que la accesibilidad sea universal. El transporte público debe hacer posible que todas las personas puedan ejercer su derecho a la movilidad sin tener que recurrir a un vehículo privado.

La accesibilidad en el transporte privado

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En muchas ocasiones, las personas con movilidad reducida no pueden utilizar el transporte público adaptado, por su inexistencia (especialmente en localidades pequeñas) o por otras causas.

En esos casos, el transporte especial cubre las necesidades de estos viajeros. Los servicios de transporte especial suelen ser privados, aunque también los hay públicos. Se pueden contratar de forma individual o en grupo pero siempre se caracterizan por ser disponer de vehículos accesibles con acompañamiento por parte de profesionales especializados.

El transporte especial suele realizarse en microbuses o furgonetas accesibles aunque también se puede realizar en taxi. Algunas asociaciones para discapacitados disponen de servicios puerta a puerta para cubrir las necesidades de transporte adaptado.

Por lo general, este tipo de transporte dispone de rutas establecidas y horarios flexibles para viajeros con discapacidad física o psíquica grave que no pueden usar otro medio. Además, es el complemento idóneo para trasbordos de transporte público en los que personas con movilidad reducida se ven obligadas a desplazarse una distancia insalvable de otro modo.

La gestión de este tipo de transporte puede estar a cargo de instituciones públicas o de entidades privadas, como es el caso de Cruz Roja. Lo cierto es que en la mayoría de casos el transporte especial para personas con movilidad reducida se realiza por medios privados.

El transporte adaptado en vehículo particular

Algunas personas optan por adquirir un vehículo adaptado para movilidad reducida. En estos casos hay que tener en cuenta varias cuestiones. Los conductores deben disponer de una autoescuela que cuente con vehículos especiales para las prácticas y tienen que localizar un taller que pueda realizar las modificaciones necesarias en su vehículo.

Estas circunstancias especiales hacen que el coste del transporte para una persona con movilidad reducida sea mucho más elevado que para el resto de ciudadanos. Para compensar ese gasto adicional, muchas administraciones públicas conceden ayudas económicas para la adquisición de un vehículo adaptado o para su modificación. Además, en ambos casos se paga un IVA reducido.   

Otra de las ventajas con las que cuentan los conductores de vehículos adaptados es la disponibilidad de plazas de aparcamiento reservadas, tanto en estacionamientos públicos como privados.

La progresión de la esperanza de vida en la sociedad actual hace que cada vez sea mayor el número de usuarios de transporte adaptado.

Además de accidentados, personas enfermas o discapacitados, entre los cuidados de personas mayores el transporte es una necesidad más que no se puede obviar. Los ancianos ven disminuida su capacidad de movimiento con el paso de los años, por lo que la mejora de las condiciones de accesibilidad es una demanda en aumento para mejorar su calidad de vida.

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