Natación adaptada: beneficios y curiosidades

Natación adaptada: beneficios y curiosidades

Los expertos coinciden en que la natación es uno de los deportes más completos que existen. Es un ejercicio aeróbico que hace trabajar la mayor parte de la musculatura y ayuda a mejorar la resistencia.

Por estos motivos, la natación se utiliza con fines terapéuticos para potenciar la recuperación de muchas dolencias físicas y en el caso de personas con discapacidad física o psíquica. En este último caso, la natación se debe adaptar a las circunstancias y a las necesidades específicas de la persona. Esto es lo que se conoce como natación adaptada.

Las personas con movilidad reducida pueden moverse dentro del agua con mayor facilidad, por lo que pueden ejercitar la musculatura lo que, con otro tipo de actividad física, no sería posible. Dentro del agua mejora la autonomía y la fuerza y, por tanto, la confianza y la seguridad de las personas con discapacidades. Muchos profesionales de los cuidados a personas mayores apuestan por la práctica de la natación como método para mejorar la forma física en la tercera edad.

Beneficios de la natación adaptada

La natación adaptada no es un descubrimiento actual. De hecho, es mucho más antigua de lo que podamos pensar. En el antiguo Egipto ya se practicaban actividades acuáticas con fines terapéuticos. Las personas con problemas de movilidad se ejercitaban en el agua para mejorar su autonomía e independencia.

Como parte de un programa de cuidados para personas mayores, la natación adaptada aporta numerosos beneficios: ayuda a relajar y a tonificar el cuerpo, mejora la fuerza y la resistencia física y aumenta la capacidad pulmonar. Por tanto, es una buena forma de mejorar las capacidades físicas en un entorno controlado donde la persona puede ejercitarse con mayor facilidad. Pero hay mucho más.

Uno de los problemas con que se encuentran las personas con movilidad reducida es aislamiento y la escasa vida social. La natación adaptada sirve para fomentar la integración y las relaciones sociales de las personas con cualquier tipo de discapacidad. A los beneficios de la actividad física en sí misma hay que sumar las ventajas a nivel emocional. La natación puede ayudar a reforzar la confianza en uno mismo y a superar miedos y barreras.

La natación adaptada se puede practicar con distintos objetivos:

  • Aprender a nadar. Aprender a nadar es una actividad física muy útil en el cuidado de personas mayores o discapacitados. El mero hecho de perder el miedo al agua puede ser un fin en sí mismo sin mayores pretensiones.
  • Nadar como actividad educativa y social. La integración social se trabaja a la perfección con un deporte en grupo como la natación adaptada. Además de fomentar las relaciones sociales, la actividad física en el agua sirve para la estimulación de la personas con discapacidad.
  • Nadar para mejorar la salud. Como ya hemos visto, los beneficios de la natación adaptada a nivel físico y mental son innumerables. El planteamiento terapéutico ayuda a mejorar la salud mediante actividades físicas en el agua.
  • Competir. Muchas personas con limitaciones físicas han encontrado en la natación adaptada una forma de superarse a sí mismas, entrenarse y competir. De hecho, es una de las disciplinas deportivas más populares en los Juegos Paralímpicos y la única que no se ha visto interrumpida desde la celebración de los primeros juegos en 1960. El objetivo de la natación adaptada a nivel competitivo es que cada deportista haga uso de sus capacidades en condiciones de igualdad con el resto de nadadores.

Natación adaptada: beneficios y curiosidades

Algunas curiosidades sobre la natación adaptada

A nivel competitivo, la natación adaptada es un deporte muy estimulante para quienes lo practican. Al igual que en la natación convencional, existen diferentes modalidades y categorías. Se puede competir de forma individual o en relevos, con estilo libre, braza, espalda o mariposa, en piscinas olímpicas o semiolímpicas. Pero aún hay más cosas que seguramente desconoces sobre este deporte. Te las contamos a continuación.

  • El reglamento para la competición establece diferentes categorías en función del tipo y grado de discapacidad. Mediante un sistema de letras y números, los nadadores participan en la modalidad que mejor se ajusta a sus circunstancias. Desde los más leves hasta los más afectados, todos tienen cabida en la competición.
  • Las piscinas accesibles disponen de grúas para introducir en el agua a las personas con grandes limitaciones físicas.
  • Para practicar natación como actividad terapéutica o de entretenimiento se pueden utilizar manguitos o cinturones de seguridad. Sin embargo, en competición no se puede entrar a la piscina con prótesis.
  • Pensando en las personas invidentes, las piscinas adaptadas disponen de bordes, paredes y fondos acolchados. En las carreras, los nadadores con discapacidad visual son informados sobre la distancia a la que se encuentran del final de la calle para que puedan girar con seguridad y en el momento preciso.
  • La salida en las competiciones para personas con discapacidad puede hacerse en tres posiciones diferentes: de pie, sentados o dentro del agua.
  • La nadadora paralímpica con más medallas en su haber es Trischa Zorn. Esta estadounidense con discapacidad visual participó en 7 Juegos Paralímpicos. Logró 41 medallas de oro, 9 de plata y 5 de bronce, lo que suma un total de 51 medallas.
  • El gran récord de Trischa Zorn tuvo lugar en los Juegos Paralímpicos de Seúl 1988, donde se alzó con 12 medallas de oro.
  • La nadadora francesa Béatrice Hess, a pesar de su parálisis cerebral, llegó a ser apodada “Torpedo” por la velocidad que alcanzaba en el agua. Batió 9 récords mundiales en los Juegos Paralímpicos de Sidney 2000.
  • Jacqueline Freney, de origen australiano, también se encuentra entre las mejores nadadoras de la Historia. En los Juegos de Londres 2012 consiguió 8 medallas de oro.
  • En nuestro país, una de las atletas paralímpicas más importantes es Teresa Perales. La zaragozana, inmóvil de cintura para abajo a causa de una neuropatía, no solo aprendió a nadar sino que hizo de este deporte su vida. Ha participado en 5 citas olímpicas (Sidney 2000, Atenas 2004, Pekín 2008, Londres 2012 y Río de Janeiro 2016) que le han valido 26 medallas, de las que 7 son de oro, 9 de plata y 10 de bronce.

¿Alguna vez te habías planteado que la natación adaptada es una buena elección dentro del cuidado de personas mayores para mejorar su movilidad y fomentar su vida social?

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