Leopoldo Abadía: «Optimismo es luchar con uñas y dientes para salir adelante en una situación concreta»

Leopoldo Abadía se autodefine como un chaval de 82 años. Tiene 12 hijos, 45 nietos y 7 libros publicados en los últimos 9 años. Como veis, un hombre con inquietudes y muchísima energía. Hablamos con él acerca de su último libro «Yo de mayor quiero ser joven». Motivado por su editorial (Espasa), le pidieron que escribiera algo que quisiera hacer en «el plazo más largo que sea capaz de ver con realismo».

Y llamo a la editorial y les digo que ya lo he entendido. De mayor, quiero ser joven.

Leopoldo Abadía

Cuáles son los rasgos de la juventud que cree que vale la pena conservar a los 82 años.

En principio, todos los que se refieren a la actitud:

  • Ilusión
  • Ganas de trabajar, y trabajar bien
  • No quejarse
  • Ayudar a los demás
  • Responsabilizarse de uno mismo

¿Cuál es el joven que usted más admira?

Cualquiera de quien pueda decir que cumple con los rasgos que acabo de poner y que sea:

  • Majo
  • Alegre
  • Optimista
  • «Endulzador» de la vida de los demás
  • Noble
  • Leal
  • De vida limpia

¿Podría citarme tres personas a las que usted considere intelectuales?

Según el DRAE, «intelectual» es lo «perteneciente o relativo al entendimiento». En función de esa definición, te contesto:

1 – Una cocinera que trabajó en nuestra familia durante 84 años y que colaboró muchísimo con nosotros en la educación de nuestros hijos. Por cierto, nunca conseguimos que aprendiera a leer o a escribir, pero tenía un olfato increíble para distinguir el bien del mal, y eso es lo que transmitió a nuestros hijos.

2, 3 y 4 – Consideró que el Papa Francisco es un intelectual, distinto de Juan Pablo II y de Benedicto XVI, dos intelectuales increíbles, cada uno con su estilo.

No veo muchos más.

Usted dice “yo de mayor quiero ser normal” pero, ¿qué significa ser normal hoy en día? En esta misma línea, usted también dice “yo de mayor quiero ser optimista” y, tras leer su libro me pregunto, ¿es posible ser más optimista de lo que usted parece?

Cuando alguien me dice «yo soy normal», en el sentido de no ser un crack en nada, siempre le contesto: «¡no sabes la importancia que tiene ser normal!»

O sea:

  • Ser trabajador
  • Intentar tener criterio para entender lo que pasa
  • Darse cuenta de que lo que es bueno para una familia es bueno para el Estado, y que si endeudarse a lo loco es malo para una familia, también lo es para el Estado
  • Darse cuenta que lo anormal, cuando se hace muchas veces, no se convierte en normal, sino en anormal frecuente

En cuanto al optimismo, no consiste en decir que aquí no pasa nada, sino en luchar con uñas y dientes para salir adelante en una situación concreta. Por tanto, siempre se puede luchar más, «con más uñas y más dientes». Es una labor que no se acaba nunca.

Centrémonos en la economía y la política, usted defiende que tenemos que evitar el paternalismo del estado y valernos por nosotros mismos. ¿cree usted en el sistema de pensiones?

No. Está basado en el sistema de reparto, en el que los jóvenes pagan las pensiones de los viejos. Como en España hemos decidido (yo no) no tener hijos y los viejos no se mueren ni a tiros, el futuro de las pensiones es muy feo.

Creo que habrá que ir hacia un sistema de capitalización, por el que lo que pagas mensualmente a la Seguridad Social más lo que paga la empresa, vaya formando un capital que te lo puedas llevar si cambias de empresa, y del que puedas disponer cuando te jubiles. Me parece que será bueno, si se puede, complementar lo anterior con un plan privado.

En nuestro proyecto estamos encontrándonos muchos casos de gente mayor desesperada, sin recursos y con una pensión mínima. A esto se le suman las largas listas de espera en sanidad y, en muchas ocasiones, el haber sido el sustento económico familiar principal tras la crisis. Ante este panorama, ¿qué pueden hacer estas personas para valerse por sí mismas si no cuentan con alguna ayuda de parte del Estado tras pagar impuestos más de 45 años?

En esos casos sí creo que el Estado debe ayudar. Esto exige que el Estado (Gobierno central+Comunidades Autonómicas+ciudades autónomas) debe examinar cuáles son sus prioridades y poner este tema en un puesto muy prioritario, olvidándose de otras cosas más «espectaculares» desde el punto de vista electoralista.

Lo mismo sirve para los ayuntamientos. Por ejemplo, si en Barcelona hay pobres, que los hay, y gente que pasa hambre, que la hay, ese es el tema nº 1, y no el empalme de los dos tranvías por la diagonal.

En una entrevista con Risto Mejide usted dijo que no había dinero para sostener el Estado de Bienestar.

Lo importante es saber que el Estado de Bienestar no es gratis, y que todos nuestros «derechos» están en la columna de «gastos» de los presupuestos generales del estado (PGE), que hay que cubrir con los «ingresos».

Es decir, a más «derechos», más impuestos, más privatizaciones (vender algo que sea propiedad del estado), más endeudamiento con sus correspondientes intereses, que también van a la columna de «gastos» de los PGE; más retrasos en los pagos (por ejemplo, retraso en la edad de jubilación).

En estos últimos meses se han destapado varios casos de corrupción bastante importantes, entre ellos el recién caso de los Papeles de Panamá. ¿Qué opinión le merece el hecho de ver que algunos de los más poderosos son los que más han defraudado?

Muy mala, como es natural.

Y en cuánto a la situación laboral, ¿cómo pueden los jóvenes luchar contra un sistema precario, en el que sólo el 7’9% por ciento de empleados gozan de un contrato indefinido? ¿Quién cree que pone las reglas del juego, es Alemania, es España, es cada CCAA…?

Yo creo que es nuestra pobreza. Creo que tenemos un modelo de estado (administración central+17 nacioncitas+dos ciudades autónomas) que es insostenible. Esto, y la muy mala gobernación y el despilfarro que ha habido, y que sigue habiendo, ha dado lugar a la situación actual, que se resume en tres cifras:

  • 50.000 millones de déficit (mejor que hace 5 años)
  • 1 billón de euros de deuda (peor)
  • 4.791.400 personas sin empleo, según la encuesta de población activa de 31.3.16 (mejor)

Dada su experiencia vital, ¿cree que deberían volver a repetirse las elecciones generales?

Ahora ya sabemos que se van a repetir, pero estoy absolutamente perdido. No sé quién será el próximo presidente de Gobierno, ni la composición del Parlamento, ni quiénes serán los ministros. Pero sé lo que harán: obedecer religiosamente a Europa, como llevamos haciendo hace años. Y eso me gusta y me da tranquilidad.

Concluyendo… Tras leer su libro, me parece usted que es un hombre que nunca se queda sin objetivos. Tras haber conseguido “ser joven”, ¿cuál será su próxima meta?

En mi libro cito a Desmond Tutú, que dijo: «el ayer es historia; el mañana, misterio. Solo hoy es regalo y por eso le llamamos presente». Mi próxima meta es vivir todos los regalos, o sea, los «presentes» que Dios me quiera conceder, trabajando mucho, intentando trabajar muy bien, olvidando y perdonando (por este orden), intentando que me perdonen, ocupándome de mi familia (empezando por mi mujer), ocupándome de los amigos… Intentando ser una persona completa, como digo en mi libro, e intentando morir con estilo, como también digo en mi libro.

O sea, morir en paz con Dios y con los que, de más cerca o de más lejos, me rodean.

Muchas gracias por tu tiempo Leopoldo, ha sido un placer. Si os ha gustado la entrevista, no dudéis en compartirla 😁

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