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Tercera edad: cómo prevenir la deshidratación

La deshidratación es uno de los problemas a los que se enfrentan las personas mayores durante los meses de verano. La deshidratación se produce cuando el agua ingerida es menor a la cantidad que necesita nuestro organismo para regular la temperatura corporal, para poder mantener la estructura de los tejidos y para ayudar a las funciones celulares.

Por este motivo, la alteración de este equilibrio hídrico puede resultar nefasta para el colectivo de la tercera edad, quienes ya de por sí tienen dificultades para retener todo el líquido que su organismo precisa. Si a esto se le suma el verano y las altas temperaturas que acarrea el periodo estival, las personas mayores se convierten en un colectivo vulnerable.

¿De dónde obtiene el agua el ser humano?

Principalmente, las personas conseguimos el nivel de agua que necesitamos de tres fuentes principales, según el Observatorio de Hidratación y Salud:

  1. Del consumo de líquidos, incluyendo otras bebidas aparte del agua.
  2. Del agua que contienen los alimentos sólidos, especialmente las frutas y las verduras.
  3. De las pequeñas cantidades de agua que se producen en los procesos metabólicos de proteínas, hidratos de carbono y grasas.

¿Qué puede ocurrir si nos deshidratamos?

La deshidratación puede llegar de forma paulatina, o bien sin que nos lo esperemos. La persona mayor que sufra los síntomas de la deshidratación presentará sequedad de la piel y las mucosas y una mayor frecuencia cardíaca. También sentirá menos ganar de orinar y tendrá la tensión arterial baja.

Si no se pone remedio a esta deshidratación, las personas mayores pueden llegar a sufrir somnolencia, mareo, confusión e incluso síncopes. Por otra parte, cuando el cuerpo humano no percibe la cantidad suficiente de agua en su organismo, puede llegar a aumentar la concentración de algunas sustancias en la sangre. Esto puede llegar a ser muy peligroso.

¿Cómo prevenir la deshidratación?

Prevenir antes que curar siempre es la mejor opción. La medida más eficaz para evitar la deshidratación de las personas mayores es aumentar la ingesta de líquidos cuando suban las temperaturas (aunque no apetezca) y disminuir la exposición al sol (sobre todo de 12h a 16h). Y, ante todo, acudir a un hospital cuando la situación sea más grave. 

¡Feliz verano!

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