Cómo combatir el síndrome del cuidador

Cómo combatir el síndrome del cuidador

Las personas que se encargan del cuidado de las personas mayores, o de cualquier otro miembro de la familia en situación de dependencia, tienen ante sí una importante responsabilidad, además de una labor muy dura y pocas veces reconocida.

Aunque este trabajo se haga de forma altruista y por amor a un ser querido conlleva una carga física y psicológica que puede terminar afectando a la salud del propio cuidador. Es lo que se conoce como el “síndrome del cuidador”.

Por lo general, es uno de los miembros de la familia quien asume la responsabilidad del cuidado de la persona dependiente. Siendo realistas, casi siempre recae en la mujer, que tan solo cuenta con ayuda ocasional por parte del resto de familiares.

En los casos de dependencia, la colaboración es siempre necesaria, ya que ser cuidador es una tarea exigente que no entiende de fines de semana ni de vacaciones. Por su parte, la persona que recibe los cuidados necesita percibir buen humor y un estado de ánimo positivo para no sentirse una carga. El síndrome del cuidador puede hacer que la situación se viva como algo estresante y poco gratificante para ambos.

Cuando el cuidador se siente saturado y cansado, las atenciones proporcionadas se vuelven algo mecánico y desaparece la parte más humana de los cuidados. Para poder transmitir energía y alegría a las personas dependientes hay que aprender a combatir el síndrome del cuidador identificando sus síntomas y poniendo los medios necesarios para frenarlos.

Los síntomas del síndrome del cuidador

Estrés, cansancio, dolores de cabeza, dificultad para dormir e irritabilidad suelen ser algunas de las manifestaciones más frecuentes del síndrome del cuidador. Existen otros síntomas que pueden tener mayor o menor intensidad según los casos. Detectarlos a tiempo es vital, ya que son una señal de alarma que advierten de que el cuidador necesita ayuda.

El síndrome del cuidador fue identificado por Herbert Freudenberg en 1974. En su estudio para conocer las consecuencias en los cuidadores de personas toxicómanas, descubrió que estos profesionales padecían ansiedad, estrés y falta de energía.

Esta patología es mucho más frecuente de lo que se pueda pensar. Según los últimos estudios, un 85% de los cuidadores sufren el síndrome del cuidador. Los expertos hablan de tres tipos de síntomas: físicos, emocionales y sociales. Todo ello es consecuencia de la carga que sufre el cuidador que, por lo general, debe compatibilizar la atención a la persona dependiente con su trabajo o con otras responsabilidades familiares. Por este motivo, es mucho más habitual que el síndrome del cuidador se produzca cuando ambos, el cuidador y la persona dependiente, conviven en el mismo hogar.

Síntomas físicos

Entre los síntomas físicos que indican que el cuidador de una persona dependiente está llegando al límite de sus fuerzas están:

  • Cansancio continuado, agotamiento y fatiga.
  • Trastornos en el apetito, que puede aumentar o disminuir.
  • Trastornos del sueño, que pueden manifestarse como insomnio o como somnolencia durante el día.
  • Dolores musculares, molestias digestivas, dolores de cabeza y cuello y palpitaciones.
  • Aumento desproporcionado de la ingesta de café o bebidas energéticas, consumo de alcohol o tabaco.
  • Abuso de pastillas para dormir, ansiolíticos o medicamentos similares.
  • Falta de cuidados propios y abandono del aspecto físico.

Síntomas emocionales

A nivel emocional, los síntomas del síndrome del cuidador muestran cierto nivel de inestabilidad:

  • Tristeza constante.
  • Sentimientos de culpabilidad.
  • Irritabilidad.
  • Cambios frecuentes del estado de ánimo.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Problemas de memoria.

Síntomas sociales

Los síntomas sociales, por lo general, son una consecuencia de los físicos y emocionales. La persona con síndrome del cuidador suele manifestarlos de la siguiente manera:

  • Muestra desinterés por actividades que de las que solía disfrutar.
  • Se aísla del resto de la familia y de los amigos, renunciando a hacer vida social.
  • Su forma de tratar a las personas cercanas se vuelve más distante o menos considerada.

Si un cuidador presenta varios de estos síntomas durante un periodo prolongado, debe actuar rápidamente para que la situación no empeore. Probablemente el nivel de sobrecarga es demasiado para él/ella y necesita ayuda. Para poder cuidar hay que cuidarse.

Consejos para evitar el síndrome del cuidador

Contar con ayuda del resto de la familia, de amigos o de un profesional de la atención domiciliaria es la mejor forma de prevenir el síndrome del cuidador. En ocasiones, esto no es posible. En estos casos, hay que tratar de encontrar periodos de descanso a lo largo del día para hacer una pausa y relajarse.

Aquí tienes algunos consejos que te ayudarán a combatir el síndrome del cuidador.

  • Pide ayuda a familiares o a profesionales con los que puedas compartir el trabajo. Aprende a delegar. Llevar toda la carga del cuidado puede ocasionar estados de agotamiento físico y mental, lo que no es beneficioso para ti ni para la persona a tu cargo.  
  • Siempre que sea posible, trata de fomentar la autonomía de la persona dependiente. Anímala a realizar por sí misma pequeñas actividades. Ella se sentirá mejor y tú tendrás algunos momentos libres.
  • Busca actividades que te distraigan y planifica un horario para acudir a ellas. El deporte o el yoga son dos de las mejores formas de combatir el estrés, prevenir la ansiedad y conciliar el sueño.
  • Dedica algún tiempo para tu ocio, aunque sea breve. Dar un paseo, tomar un café con alguien, ver una película, leer o, simplemente, ir a la peluquería. Cualquier cosa que te haga romper con la rutina será beneficiosa.
  • Aunque la situación sea compleja, trata de disfrutar de algunos días libres de vez en cuando. Haz una escapada de fin de semana o toma un puente libre. El contacto con la naturaleza es muy saludable.
  • Consulta con una empresa de cuidado de personas dependientes a domicilio como Joyners. Ofrecemos servicios para cubrir periodos de vacaciones, fines de semana, etc. para que los cuidadores se den un respiro.
  • Si sientes que tienes el síndrome del cuidador, no esperes más y acude a un profesional que te ayude a superar situaciones de bloqueo, ansiedad o falta de motivación. Sobre todo, no te automediques.
  • Infórmate sobre los recursos disponibles para la situación de dependencia de la persona a la que atiendes.

Si no tienes con quién compartir los cuidados, recuerda que tienes a tu disposición  nuestros servicios de cuidadores profesionales, que pueden ser de gran ayuda para evitar el síndrome del cuidador.

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