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Claves para mantener un corazón sano

La enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en el mundo, por encima del cáncer. Esta patología afecta principalmente a las sociedades occidentales, por el estilo de vida y la dieta poco saludable.

Uno de los peligros de no tener un corazón sano es la falta de síntomas, por lo que la prevención es fundamental. Algunos factores de riesgo, como la edad o la herencia genética, no se pueden evitar. Sin embargo, la mayor parte de los aspectos que influyen en una mala salud del corazón, y que pueden derivar en un infarto o una angina de pecho, se pueden prevenir siguiendo varias pautas.

Hoy vamos a analizar las claves para mantener un corazón sano a cualquier edad.

1. Dieta sana y equilibrada

Habrás escuchado mil veces lo importante que es tener unos hábitos de alimentación saludables pero lo tenemos que repetir una vez más. Una dieta equilibrada es uno de los aspectos esenciales, no solo para mantener un corazón sano, sino para cuidar nuestro organismo a todos los niveles.

Comer de manera saludable ayuda a controlar tres de los factores de riesgo más importantes que influyen en las enfermedades del corazón: el colesterol, la hipertensión y el exceso de peso.

Llevar una dieta sana no significa que haya que comer todo hervido y a la plancha sino que debemos cambiar algunos hábitos a la hora de hacer la compra y cocinar:

-Reducir el consumo de sal
-Tomar menos azúcar
-Limitar el consumo de alcohol a un vaso de vino tinto con las comidas
-Comer más fruta, verdura, cereales y legumbres
-Potenciar el consumo de pescado (preferentemente azul) frente a las carnes rojas
-Cocinar con pocas grasas, optando por aceites más saludables, como el de oliva virgen, en lugar de mantequillas o margarinas
-Tomar lácteos desnatados
-Reducir el consumo de huevos
-Evitar los precocinados

2. Evitar el sobrepeso

No solo la obesidad, el sobrepeso agrava las enfermedades del corazón por varios motivos. Una persona con exceso de peso somete a su corazón a un mayor esfuerzo, tiene mayor riesgo de sufrir hipertensión y diabetes, además de otras enfermedades. Todo ello puede derivar en cardiopatías coronarias o accidentes cerebrovasculares.

Volviendo a la importancia de una dieta equilibrada, conviene recordar que para tener un corazón sano es conveniente controlar que nuestro índice de masa corporal (IMC) se encuentre por debajo de 25. Para conocer el IMC basta con dividir nuestro peso en kilos por nuestra estatura en metros al cuadrado. Un valor por encima de 30 es un indicativo de que existe un problema de obesidad.

3. Vida activa

El sedentarismo es uno de los grandes males de la sociedad actual. Los expertos coinciden en que mantener un estilo de vida activo reduce el riesgo de mortalidad por enfermedades cardiovasculares.

La actividad física moderada ayuda a mantener el corazón sano ya que al reducir el sobrepeso, la hipertensión y el colesterol, disminuye el riesgo de infarto o de angina de pecho. Por otra parte, el ejercicio ayuda a controlar el estrés, que es otro de los factores de riesgo.

Correr, caminar a buen paso, nadar o desplazarse en bicicleta son los ejercicios más recomendables y aptos para cualquier edad. Es suficiente con practicar 30 minutos diarios para fortalecer el corazón.

4. Fuera tabaco

Dejar de fumar suele ser muy complicado para la mayoría de las personas. Sin embargo, el tabaquismo es uno de los principales enemigos de un corazón sano. El consumo de tabaco está asociado con patologías del sistema cardiovascular, ya que favorece el riesgo de trombosis y dificulta el riego del corazón, puesto que el diámetro de las arterias se reduce.

Es habitual que los fumadores deban hacer más de un intento para dejar este nocivo hábito. Sin embargo, no hay que sentirse decepcionado si no se consigue a la primera. Lo más importante es la fuerza de voluntad y, en muchos casos, el asesoramiento médico y psicológico.

5. Reducir el estrés

Aunque no lo creas, el estrés y la ansiedad son factores de riesgo que pueden afectar al corazón. Vivir en tensión hace que el corazón se acelere y aumente la presión arterial, de manera que puede agravar enfermedades cardiovasculares existentes.


Para mantener a raya el estrés no hay nada mejor que realizar actividades placenteras y relajantes. Es importante encontrar un momento para nosotros mismos y dedicarlo a nuestro bienestar, ya sea paseando por la naturaleza, haciendo yoga o leyendo un libro.

6. Controlar la diabetes

La diabetes, especialmente la de tipo 2, presenta factores de riesgo para la salud asociados a ella, como la obesidad y la hipertensión arterial. La población de mayor riesgo son las mujeres mayores de 40 años, por lo que, a partir de esta edad, conviene realizar controles periódicos de los niveles de glucosa en sangre.

Las personas que padecen diabetes pueden presentar complicaciones provocadas por un alto nivel de glucosa, entre ellos, un deterioro de las arterias que afecta a diversos órganos, como el corazón, el cerebro, los riñones o la visión.

7. Vigilar la tensión arterial

Uno de los peligros de padecer hipertensión es que no produce síntomas. Sin embargo, la tensión arterial elevada debe ser tratada porque está directamente relacionada con enfermedades del corazón, como la insuficiencia cardíaca y el infarto de miocardio.

Es conveniente hacer un control regular de la tensión arterial para asegurarse de que se mantiene por debajo de 140 (la máxima) y 90 (la mínima) mmHg. En caso de que los valores sean más elevados de lo recomendable, habrá que tomar algunas medidas como reducir el consumo de sal, hacer ejercicio y tomar medicación (si el médico lo considera necesario).

8. Cuidar el colesterol

El colesterol se acumula en las paredes de las arterias y las va obstruyendo paulatinamente. Aunque no produce síntomas, un colesterol elevado puede provocar arteriosclerosis, un factor que aumenta el riesgo de infarto.
La dieta y el ejercicio son, nuevamente, los mejores aliados para mantener un corazón sano y libre de colesterol.

Con la edad, y especialmente en las mujeres, el colesterol presente en el organismo puede aumentar de forma natural. Si con las medidas preventivas no es suficiente, el médico podrá recetar un medicamento que ayude a controlarlo.
A partir de los 40 años es recomendable someterse a revisiones periódicas para asegurarnos de que tenemos un corazón sano. La prevención es la mejor forma de evitar enfermedades cardiovasculares, sobre todo en aquellas personas con factores de riesgo como antecedentes familiares, hipertensión, colesterol, diabetes, obesidad o tabaquismo. Esto, junto a un estilo de vida saludable, aumentará nuestra calidad y esperanza de vida.

Un comentario sobre “Claves para mantener un corazón sano

  1. Muy interesante para poner en práctica estos hábitos, en mi casó también consulté con varios doctores y uno en particular me habló sobre estos hábitos y cosas que debo dejar de hacer para mantener mi corazón saludable, fué el que me realizó la operación del corazón, un verdadero profesional de la salud.

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