Sintomas artritis

Artritis: síntomas y causas

Existen más de 100 tipos diferentes de artritis pero todas ellas tienen algo en común. La artritis es una enfermedad inflamatoria crónica que provoca la inflamación de las articulaciones. Aunque no se conoce a fondo su origen, se sabe que es de naturaleza autoinmune y que afecta de forma simétrica a las articulaciones, esto es, las dos manos, los dos tobillos, etc.

Sus síntomas son diversos, aunque predomina el dolor, la tumefacción y la dificultad de movimiento de las articulaciones. En sus fases más avanzadas, y si no se recibe tratamiento, puede llegar a producir severas limitaciones físicas y un importante deterioro de la calidad de vida de la persona afectada.

Es importante conocer cómo se manifiesta la enfermedad en sus fases iniciales para detectar los primeros síntomas. De esta forma se puede realizar un diagnóstico precoz y comenzar un tratamiento que frene su avance.

Síntomas de la artritis

Dado que existe un elevado número de tipos de artritis, los síntomas varían mucho dependiendo de su tipología y de su gravedad. No obstante, hay una serie de síntomas generales que suelen persistir en la evolución de la enfermedad.

En ocasiones, antes de comenzar las molestias articulares, las personas afectadas de artritis presentan cansancio, malestar, febrícula o fiebre ligera, falta de apetito y pérdida de peso corporal. Además, cuando la enfermedad ya ha dado la cara, se producen otros síntomas que afectan a la piel, a los vasos sanguíneos, al corazón, a los pulmones, a los ojos y a la sangre.

  1. Los primeros síntomas de la artritis suelen ser inflamación de las articulaciones, con rigidez por la mañana, dolor y tumefacción. Por lo general, la inflamación de las articulaciones va en aumento a lo largo de varias semanas o meses, aunque en ocasiones aparece de forma brusca.
  2. En las fases iniciales se suelen ver afectadas las articulaciones pequeñas y simétricas de manos y pies. En una minoría de personas, la artritis comienza por las articulaciones más grandes, como tobillos, rodillas, hombros, codos, muñecas o caderas.
  3. En algunos casos, la enfermedad comienza con síntomas extraarticulares, por ejemplo, con nódulos o bultos que se forman bajo la piel, principalmente en codos y rodillas. Sin embargo, este tipo de manifestaciones suele ocurrir cuando la artritis está en una fase avanzada.
  4. La inflamación de las articulaciones está siempre presente a lo largo de la evolución de la enfermedad, aunque puede variar en intensidad y localización. La inflamación provoca dolor, tumefacción o hinchazón y rigidez. En los casos más leves, la rigidez puede sentirse como tirantez pero en los casos más graves puede impedir realizar movimientos sencillos como cerrar los puños. Esta rigidez suele mejorar con el ejercicio.
  5. La tumefacción o hinchazón se aprecia a simple vista por el volumen de las articulaciones afectadas. Las manos, muñecas, tobillos, codos y otras articulaciones tienen una apariencia mucho mayor de lo habitual aunque pasa desapercibido en articulaciones más profundas, como las caderas.
  6. Si bien la rigidez suele mejorar con el movimiento, el dolor tiende a acentuarse al mover la articulación afectada y al ejercer presión sobre ella. Dado que la artritis se manifiesta por brotes, el dolor está más presente en los momentos de intensificación y en las fases avanzadas.
  7. Otros síntomas de la artritis, aunque menos frecuentes, son el calor en la piel que recubre las articulaciones y el enrojecimiento de la zona afectada.

Si no se sigue un tratamiento, los síntomas suelen avanzar de forma progresiva, con períodos de brotes agudos y periodos en los que parece que la enfermedad ha remitido. En las fases más avanzadas pueden aparecer deformaciones de las articulaciones, que son irreversibles salvo que se recurra a cirugía.

Causas de la artritis

Aunque no se conocen con precisión las causas de la artritis, lo que sí se sabe es que es una enfermedad autoinmune en la que intervienen factores genéticos y no genéticos.

Por ejemplo, la artritis es mucho más frecuente en el sexo femenino y en personas adultas mayores, aunque puede afectar a cualquier persona en cualquier etapa de la vida. No parece que haya un relación directa con la raza, el sexo o la profesión.

1. Factores genéticos

Las últimas investigaciones coinciden en que son varios los genes involucrados en la artritis y que podrían predisponer a algunas personas a padecerla. Los portadores de ciertos alelos (o pares de genes homólogos), como el epítope compartido (EC), tienen un riesgo hasta 4,5 mayor de sufrir artritis. De hecho, está presente en el 80 % de los afectados.

Se calcula que los factores genéticos son responsables de más de la mitad de los casos de artritis. Por tanto, los antecedentes familiares son una de las más importantes causas de la artritis. El hecho de que padres, abuelos o hermanos padezcan artritis constituye un factor de riesgo muy relevante.

2. Factores no genéticos

Tampoco se conocen en profundidad los factores no genéticos, aunque se sabe que ciertas infecciones, las hormonas femeninas, el tabaquismo, el estrés, la obesidad y la alimentación deficiente pueden ser causas de la artritis.

  • Infecciones. No hay evidencia científica pero parece que algunos procesos infecciosos podrían desencadenar o agravar la artritis.
  • Hormonas femeninas. Según los últimos datos, los estrógenos (hormonas femeninas) protegen contra la artritis, dado que ésta es menos frecuente en mujeres embarazadas o que toman anticonceptivos y mayor en el posparto y la menopausia.
  • Tabaquismo y estrés. En muchos pacientes con precedentes de tabaquismo y estrés se da una mayor propensión a que se produzcan brotes de artritis o a desarrollar la enfermedad, especialmente si existen factores genéticos.
  • Obesidad y alimentación. La obesidad se apunta como otra de las causas de la artritis por su mayor prevalencia en personas con sobrepeso. Aunque no hay evidencia, las dietas ricas en pescado azul podrían ayudar a reducir la intensidad de la inflamación.

Actualmente, se están investigando otras posibles causas de la artritis, entre las que se valoran mutaciones espontáneas en los genes que participan en los procesos inflamatorios.

El tratamiento de la artritis es complejo a causa de que no se conocen bien los mecanismos de la enfermedad. En general, se recomienda reposo, ejercicio y dieta saludable junto a tratamientos farmacológicos que alivien los síntomas y mejoren tanto el pronóstico como la calidad de vida de los pacientes.

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